Me

¿Que cómo soy? Después de escuchar como soy te arrepentirás de haber preguntado. Pero haya vamos. 
Soy lo mas complicado que podrás conocer, primero seré blanco, después negro. Pero al fin y al cabo, persona. Con sentimientos, sueños, caminos, como todas esas cosas que tienen las personas ¿no? Empezamos con que me gusta lo difícil, pero hasta cierto punto. ¿Que cuando lo tenga no lo quiera? Tal vez ¿Que pretendes enamorarme pasando de mi? De mi quien pase, se va derecho a la mierda. Si quieres ser inolvidable para mi, simplemente hazme cosas tontas, cógeme en brazos para saltar un charco para que no se me mojen las zapatillas, por ejemplo. Me enamora solo alguien que sepa hacerme reír, alguien que me haga sentir todo lo que me hizo sentir el. No valoro, pero apunto y recuerdo. Sí, tengo clasificadas a las personas que me importan y las que no. 
Solo me he enamorado una vez, y fue rápido, doloroso, y para siempre. Que me equivoco, fallo, abandono, pero a pesar de todo, sé rectificar. Soy una tumba en secretos, y seré tu mejor aconsejadora si me lo pides. 
Que me apasiona el chocolate, pero lo mantengo fuera de mi vida. Odio ir en bikini y me mata que me decepcionen o me mientan. Me duele la verdad. Siempre me afectara mas una cosa mala que miles buenas. Sí, lo siento. ¿Rencorosa? De arriba a abajo ¿Algo que no pueda ver? El pasado, y aquello que no conseguí. Me jode que algo venga cuando ya no lo necesito. 
Que siempre perdono, hasta lo imperdonable. Sé que no le gusto a todos, tal vez solo a uno o dos tontos. Pero me basta con pocas personas. A veces no pido mucho, solo algo mínimo, una mínima parte, una sonrisa provocada por mi por ejemplo. Mi pasión es la fotografía, y en mi tiempo libre "modelo". Tengo un carácter fuerte. Y puedo llegar a cabrearme por una tontería. De repente te tirare todo lo que pille, y no pensare lo que voy a decir. Luego, iré  te abrazaré y te diré que "lo siento, que ya sabes como soy". 
No me controla nadie, ni yo misma. Me encantan los regalos, si es ropa, acertaste. No soy romántica, pero se me ocurren mil cosas para saber enamorarme de la forma mas "ñoña" y "cursi" del planeta. Mi autoestima esta ahí, debajo de tus pies, bajo tierra. ¿Algo por lo que llore? Películas, y por ti. 
Al despertarme elegiría  simplemente un beso en la frente y un "vaya dormilona que estasá hecha". Que tengo claro que no me voy a casar, pero que mis hijas se llamaran Aqua, April o Iris. Y que los domingos por la mañana, iremos a la playa.

para Cell, mi Cell.

Eres ese último sabor de boca

No eres un entrante, ni un segundo plato. Eres el postre. Pongamos un ejemplo: Los primeros platos son personas. Primero esta el entrante, el primer sabor de boca que te entra al estómago y te deja con ganas de más, pero se acaba, ese plato es esa persona que entra en tu vida y se larga como si nada. Después viene el primer plato, un plato típico y sencillo, pero te gusta, ese plato será la persona que te enamora con su naturalidad pero no llega el día en el que te hace daño. Luego viene el descanso, en este caso será el tiempo que te das para volver a enamorarte. Al momento llega el segundo plato, el que a veces no te comes porque no te cabe más, este sería la persona que entra otra vez en tu vida, pero te da miedo el sufrir de nuevo y hay personas que lo dejan pasar. Y finalmente, el postre. Tu. El más dulce y esperado de las personas, poca gente se lo come ya que no puede más. En este caso sería que se ha cansado de sufrir. Pero en cambio, hay otras que se arriesgan y van a por el. Es el último sabor que te entra en la boca, es un sabor que siempre recordarás y que te hace olvidar los otros platos. Tu eres ese último amor que entrará en su vida, único y inesperado. Porque todos los otros platos siempre es lo mismo. Pescado, carne, ensaladas. Pero el postre cambia, en cada lugar es diferente. 
Tu eres diferente.

Como el café

Como el café. Ellos se amaban a casi todas las horas del día. Menos unas cuantas, en las que el trabajo les impedía pensar en el otro. La base de su éxito se basaba en dejarse llevar. Tan solo eso, dejarse guiar por los sentimientos. Parece demasiado fácil, pero es muy difícil encontrar a alguien que también se deje llevar por el mismo sentimiento que tienes tú.

Como el café. Nada más despertar, a media mañana y después de comer. Esas eran sus horas para dejarse llevar por la pasión y enredarse entre las sábanas blancas de su cama. Luego, la noche, era para descansar de todo ese día, aunque alguna que otra vez también 'tomaban café' antes de dormirse. Tomaban una tacita de amor descafeinado, que si no luego se ponían demasiado nerviosos.

Como el café. Calientes. Cuerpo encima de cuerpo y mezcla de pieles. Se difuminaban sus contornos hasta que solo parecían uno. Y como la cafetera, ese ruido extraño que emite, ella gemía, sobre los oídos de él. Aquellos intensos segundos de orgasmos era como aquel café espeso y amargo, pero que te alivia la garganta. Ella le cogía de la cabeza y le besaba. Y la cintura de ella quedaba rodeada por las manos de él.

Como el café. Que tiene múltiples formas: con leche, cortado, solo, bombón... Ellos igual. En la mesa de la cocina, en la cama, en la hamaca del jardín o en la alfombra de pelo que adornaba el salón. No estaban hechos para la rutina, que el café tampoco, por sus múltiples formas de ser tomado.
Como el café. Casi negro. Como su futuro. Y que caduca. Como el amor. Simplemente llega el día en que ya no lo endulzas con azúcar y te empieza a disgustar. Entonces, llega el momento, en que dejas la taza llena sobre la mesa, te das cuenta que has aborrecido el sabor y te vas, dejando ahí el café.

What doesn't kill you makes you stronger

Parecía que en vez de besarte te escribía versos en la boca.
¿Lo recuerdas? No sé si leía poemas o eran mis manos las que te leían a ti; si aquello era un crescendo encadenado de mi pecho a tus labios o si es que de repente mi vida comenzaba a rimar. No sé, no consigo distinguir si aquello que hicimos fue el amor o darle la vuelta a los puntos finales; si esa noche no fue tu mano lo que me diste sino un lienzo y tu espalda, si no fuiste tú el que temblaste y empapaste mis manos, sino el amor desnudo en un papel.
Igual es que estás hecho de palabras; eso explicaría lo fácil que resulta nombrarte en todo lo que no existe. Me creería, entonces, que estés en tantas letras como musas se han escrito, y que no podamos pasar página porque no hemos terminado de escribirnos. Entendería, ahora, después de conocerte, el sentido de los silencios, es eso que hay tras tu voz. Comprendería, por fin, mi fracaso al intentar olvidarme primero de tu nombre y después de nada más, porque no existe el después a tu olvido.Ya sabes, hacerte el amor era como empezar una frase, y terminarla.
Acuérdate de cómo el mundo, por fin, se convertía en una mentira y nosotros éramos la única verdad. De cómo nos besábamos, como si tuviéramos toda la vida para hacerlo, como si supiéramos con total certeza que el último beso sería como el final de las canciones y no llegaría jamás, como si besándonos consiguiéramos quedarnos allí, juntos. Acuérdate de cómo vencimos al sol bailándonos, estallando todas las letras del abecedario, las ocho notas de la escala; de cómo, entre gemido y gemido, me llenaste el vientre de canciones.