Eres ese último sabor de boca
No eres un entrante, ni un segundo plato. Eres el postre. Pongamos un ejemplo: Los primeros platos son personas. Primero esta el entrante, el primer sabor de boca que te entra al estómago y te deja con ganas de más, pero se acaba, ese plato es esa persona que entra en tu vida y se larga como si nada. Después viene el primer plato, un plato típico y sencillo, pero te gusta, ese plato será la persona que te enamora con su naturalidad pero no llega el día en el que te hace daño. Luego viene el descanso, en este caso será el tiempo que te das para volver a enamorarte. Al momento llega el segundo plato, el que a veces no te comes porque no te cabe más, este sería la persona que entra otra vez en tu vida, pero te da miedo el sufrir de nuevo y hay personas que lo dejan pasar. Y finalmente, el postre. Tu. El más dulce y esperado de las personas, poca gente se lo come ya que no puede más. En este caso sería que se ha cansado de sufrir. Pero en cambio, hay otras que se arriesgan y van a por el. Es el último sabor que te entra en la boca, es un sabor que siempre recordarás y que te hace olvidar los otros platos. Tu eres ese último amor que entrará en su vida, único y inesperado. Porque todos los otros platos siempre es lo mismo. Pescado, carne, ensaladas. Pero el postre cambia, en cada lugar es diferente.
Tu eres diferente.