Posdata: Si acaso quisieras quedarte, nada pasaría. Una fuga de besos constante, un violin afinado en mi risa, los rosales que soñé plantarte, la vida, al fin la vida… Si quisieras quedarte seguiría gritando en la calle ¡hoy ha sido mía! Sin ser de nadie. Provocaría tu risa para así poder respirar. Dudo sin ti de la luna, de toda poesía, del paso del tiempo, el tiempo es mentira, se para en la noche a mirarte, yo lo vi vida mía. No me escuches, no te rindas. Elige un lugar en el mundo y yo te llevo de la mano. Sin la tuya solo es hueso, carne, duda, que rebusca entre tus fotos, que te escribe ya es verano, y te desviste infinita. No te salves, no hagas caso. Si pudiera escribir el final de mi vida, estarías viejita a mi lado, en el norte que tanto pedías, y una casa no muy grande, donde quepan descanso y familia. Los rosales de amor ya plantados, y decirte al oído en el último día, me has salvado.
“Empezaré por el final:
Acabé acostándome con ella.
Se insinuaba demasiado aquella noche en una sala de conciertos
y yo sabía con certeza que no pasaría nada entre nosotros.
Mostraba sus armas.
Los colibríes que salían de su escote,
el sexo a punto de explotar de su sonrisa histérica.
Yo me dejaba halagar, claro, a quién no le gusta.
Y cada copa que bebía acortaba un poco más su falda ante mis ojos.
Subestimé, una vez más, el poder
que acumula una mujer cuando se propone algo seriamente.
El final ya lo conocéis.
Ahora os contaré el principio:
por nada del mundo
iba a acostarme
con esa mujer aquella noche.”
Acabé acostándome con ella.
Se insinuaba demasiado aquella noche en una sala de conciertos
y yo sabía con certeza que no pasaría nada entre nosotros.
Mostraba sus armas.
Los colibríes que salían de su escote,
el sexo a punto de explotar de su sonrisa histérica.
Yo me dejaba halagar, claro, a quién no le gusta.
Y cada copa que bebía acortaba un poco más su falda ante mis ojos.
Subestimé, una vez más, el poder
que acumula una mujer cuando se propone algo seriamente.
El final ya lo conocéis.
Ahora os contaré el principio:
por nada del mundo
iba a acostarme
con esa mujer aquella noche.”
Te odio como nunca quise a nadie, de Luís Ramiro
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