Como el Coliseo romano: De pie pero destruida. 
Tan bella, tan hermosa, tan rota. Mírala, ella es el Coliseo. Por el día brilla, finge ser feliz recibiendo centenares de visitas, pero no entres en su interior, no quieras conocerla, dentro de ella tiene una batalla, no con gladiadores, sino consigo misma. Los animales salvajes han sido sustituidos por espejos, por cuchillas, por voces, por susurros. Mírala, ella es el Coliseo. Y por la noche, por la noche es cuando más belleza transmite. Sola pero rodeada de gente, la luna a veces le hace compañía. Se mantiene en pie gracias a las promesas de las parejas enamoradas. Ella una vez estuvo enamorada, y Dios, que sensación más placentera. Mírala, mira como observa a las parejas, como envidia sus besos, sus acaricias, y se llena, se mantiene, e incluso dicen que se puede oír un suspiro cuando besas a alguien dentro de ella, y es que es como si la besaras a ella, al Coliseo, se oye un suspiro de amor, de desesperación, de tristeza.

“Huir significa ir a buscarte.”

Cuarenta y tres maneras de soltarse el pelo
Elvira Sastre
“El corazón pide tregua. 
La cabeza, una bala.”
“El día que se conocieron él llevaba el pelo alborotado y ella no pudo evitar sentir que se había enamorado de golpe, que no había tenido otra opción, que todas las cosas que hasta ese momento eran importantes para ella habían sido desplazadas y destruidas súbitamente por él y por su talento, que lo inundaba todo.”

Qué hacer cuando en la pantalla aparece The End
Paula Bonet