Y aquí estamos, delante de una mesa de madera, uno en cada esquina, como dos desconocidos que se encuentran por primera vez, salvo que esta ocasión se vislumbra como la última. “Tenemos que hablar”, la preciosa frase. Lo sé, es una frase de mierda y es casi mejor “mira, esto va de culo, cuesta abajo y sin frenos, o paramos ya, o alguno de los dos va a salir saltando por los aires”… Pero es una invitación al diálogo, aunque a ciencia cierta ya sabes qué es lo que vas a decir. Llevas ya muchos días con la idea en la cabeza, muchos, demasiados. Le sueltas todo, tú situación ha cambiado, tus sueños no son sus sueños y lo que precisas no te lo puede dar. Quizás no es el momento, me dices. Quizás no, quizás en otra ocasión las cosas hubiesen sido de otra manera o quizás nunca hubieran sido. Eso no se sabe, es paja, es más incierto que el horóscopo del periódico. 
Los dos lloramos y nos cogemos de la mano, los dos nos abrazamos porque, a pesar del daño y de lo frío del asunto, han sido muchos los instantes compartidos, alegrías y no tanto. Te da pena. Nos va a doler un par de semanas o de meses y pasará, quizás, espero que pase. Seguramente mañana quiera llamarte para contarte lo más estúpido del mundo, como de costumbre, pero no lo debo hacer y no lo haremos más. 
Hemos roto ese hechizo y se ha escrito un final.

O quizás.. 
Y aquí estamos, delante de una mesa de madera, uno en cada esquina, como dos desconocidos que se encuentran por primera vez, salvo que esta ocasión se vislumbra como la última. “Tenemos que hablar”, la preciosa frase. Lo sé, es una frase de mierda y es casi mejor “mira, esto va de culo, cuesta abajo y sin frenos, o paramos ya, o alguno de los dos va a salir saltando por los aires”… Pero es una invitación al diálogo, aunque a ciencia cierta ya sabes qué es lo que vas a decir. Llevas ya muchos días con la idea en la cabeza, muchos, demasiados. Le sueltas todo, cómo has pasado estos días, y que él te cuente el suyo. Habláis con el corazón y os decís toda la verdad, sin mentiras. Decís en qué habéis fallado y si de verdad queréis volver, si de verdad os queréis y os amáis. Miraos a los ojos, están inundados de lágrimas. "Otra oportunidad, solo una más" suplicará ella, y él la mirará, ¿y si a la cuarta va realmente la vencida? ¿y si arriesgo y pierdo pero..y si gano? Después de todo lo vivido, las risas, los momentos, las noches...¿por qué no una más? Dicen que las segundas partes son las mejores. Él se levantará, la cogerá de las manos y le dirá "vale, la última así que aprovéchala bien".

Nos irá bien, 
mucho mejor. 
Lo sé. 

texto original: Alejandra Remon