cuando una pareja rompe, cada una hace lo que puede para intentar disminuir ese sufrimiento, ese vacío. Unos se follan a todo lo que se mueve, otros se evaden ahogando penas, también están los que empiezan “minirelaciones” haciéndose creer que pueden “querer” a otras personas, otros intentan volver, otros intentan no pensar entreteniéndose haciendo ejercicio, estudiando, leyendo… Cada uno hace lo que puede.
¿Alguien asume de frente la realidad?
no la hagas caer, no de nuevo. Mira, que la niña es frágil o tonta, si así le quieres llamar entre nosotros. Se ilusiona, se aprisiona y se dedica. Se despierta, se prepara un té con tan solo tu sudadera holgada y te piensa. Te piensa y se alienta. Sus latidos baten récords que aún ni siquiera están establecidos. Y entonces, te imagina. Te imagina de cada cabello a cada pigmento y cada brazo bajo su esqueleto. Te imagina y, en su mente, te acaricia; te acaricia ese cabello del que quisiera rodearse las manos. La chica es frágil, es débil. La has dejado herida y sin ánimos de levantarse. 
Ella te quiere. Ella te piensa. Ella te siente. Ella te echa de menos y, ante el más mínimo meneo, también se te echará encima.


No la hagas caer otra vez. 

No ahora que apenas, ni siquiera, ha sostenido la suficiente fuerza para levantarse.
Te vi leer poesía en aquel café y se me hizo inevitable no desear té.
las heridas pueden crear monstruos