Hoy llevo una camiseta que solías vestir para estar en casa. Quizás el haber pasado por la lavadora ha borrado tu olor, pero yo sigo notando tu esencia en ella. En cuanto me la puse sentí que estabas conmigo, como hace tantos años...
Estaba ojeando mi diario, ¿y sabes qué? Encontré un pedacito de ti entre sus hojas. Encontré palabras que describían cómo te sentías, palabras que tú pronunciaste. No has muerto, nunca será así, no mientras yo conserve todo esto. Mientras sigas entre mis líneas y mi ortografía uniforme. Siempre estarás conmigo, aunque sea en recuerdos borrosos, pero estarás ahí.