“No me imagino mi vida sin ti”. “Eres todo lo que necesito para vivir”. “No me confundiré si te digo que este día jamás se me olvidará y será un motivo para sonreír”, decían algunos de los párrafos que habían escritos en aquellos veinticinco capítulos. Cerró el ordenador, ya no aguantaba más, notaba como el nudo que tenía en la garganta le asfixiaba. Todo su mundo se había desmoronado y ella estaba rota en diecinueve pedazos.
Se levantó del sofá y se fue corriendo a su habitación, para su suerte, April estaba sola en casa, y menos mal no podría…no sería capaz de soportar la avalancha de preguntas por parte de su madre, en ese momento tan solo necesitaba soledad y la música bien alta, pero de nada le sirvió. Se encontraba sentada debajo de su ventana cuando su teléfono móvil comenzó a sonar, su mejor amigo la estaba llamando. Colgó la llamada, desbloqueó el aparato y vio que este le había escrito veintiocho mensajes de WhastApp preguntándole qué le ocurría y si iba todo bien. Apagó su teléfono al igual que los altavoces, estaba en silencio total a pesar de que en su interior todo era ruido. Tenía que hacer algo, debía mantenerse ocupada, es por ello que se levantó del suelo, se cambió de ropa, se lavó la cara en el baño, cogió las llaves de su moto y cerró de un portazo.
Cuando montó en su moto y arrancó dejó de pensar. Se sentía bien. El viento acariciaba su cuerpo haciendo que su larga pelirroja melena ondulada que sobresalía por debajo del caso se moviera frenéticamente. Sus manos cogían con fuerza el manillar, tensando todos los músculos del cuerpo. Se sentía libre. Los kilómetros pasan rápidos, la adrenalina sube más y más, todo su cuerpo tiembla de emoción.
En su mente, solo un pensamiento: La historia del blog.
Miró el velocímetro y le dio más gas.
110 km/h
¿Le quiere de verdad?
125 km/h
¿Seguirá estando enamorada de su ex novia?
140 km/h
¿Pensará en ella?
155 km/h
¿Le estará mintiendo?
180km/h
¿Está jugando con sus sentimientos?
210 km/h
¿Ha sido todo un juego para olvidarse de ella?
Sus manos enguantadas se aferraron más y más al manillar. Poco a poco, comenzó a sentir como de nuevo una débil lágrima se le escapó de sus ojos. Joder, otra vez no. Desaceleró poco a poco al ver un cártel que indicaba un acantilado, salió de la carretera y la moto empezó a saltar por encima de los baches del camino aunque April no lo notaba. Cuando va llegando al final del camino hace un giro repentino del manillar, derrapando con la rueda de atrás en el suelo y levantando una nube de polvo hace que la moto esté a tan solo unos metros del precipicio. En silencio, paró el motor y se quitó el casco.
Miró el velocímetro y le dio más gas.
110 km/h
¿Le quiere de verdad?
125 km/h
¿Seguirá estando enamorada de su ex novia?
140 km/h
¿Pensará en ella?
155 km/h
¿Le estará mintiendo?
180km/h
¿Está jugando con sus sentimientos?
210 km/h
¿Ha sido todo un juego para olvidarse de ella?
Sus manos enguantadas se aferraron más y más al manillar. Poco a poco, comenzó a sentir como de nuevo una débil lágrima se le escapó de sus ojos. Joder, otra vez no. Desaceleró poco a poco al ver un cártel que indicaba un acantilado, salió de la carretera y la moto empezó a saltar por encima de los baches del camino aunque April no lo notaba. Cuando va llegando al final del camino hace un giro repentino del manillar, derrapando con la rueda de atrás en el suelo y levantando una nube de polvo hace que la moto esté a tan solo unos metros del precipicio. En silencio, paró el motor y se quitó el casco.
Su pelo rojizo queda libre brillando a los rayos del sol, su mirada está fija en un lugar indeterminado. De repente, la furia se adueña de ella y con rabia, bajó de la moto y caminó apretando bien las botas contra el suelo.
Le dio una patada a una piedra y salió disparada, ¿cuántas veces habrá llorado por él?, ¿cuántas veces habrá pensando que no es lo suficiente para él?
Quizás ella no era nada para él, no significaba nada.