Frío
Poco a poco, el frío, la lluvia y la humedad van cogiendo sitio. Las nubes llegan para hacer que el sol descanse. Los abrigos, las bufandas y los guantes van saliendo del fondo del armario para calentarnos en esas tardes de invierno en las que tienes que luchar para salir de casa. Tardes en las que acabas haciendo cola para coger un sitio en cualquier churrería mientras oyes los gritos y las quejas de gente que se ha colado y no ha esperado su turno. Narices y orejas que se sonrojan a causa del frío. Cafeterías en las que pides un chocolate caliente únicamente para calentarte las manos. Luces que iluminan la ciudad, y sensaciones que hacen que creamos que podemos ser capaces de tener todo lo que deseamos.
El invierno; La estación en la que se dan más abrazos de lo normal, estación en la que irse a la cama y taparte con el edredón es el mejor momento del día, estación en la que tienes la oportunidad de volver a ser un niño, estación en la que disfrutas al ver como sale el bao de tu boca mientras cuentas historias que terminarán quedándose en el olvido pero que habrán entretenido toda una tarde. El olor a humedad, a césped mojado, a castañas recién hechas, a regalos, a felicidad.
Olor a invierno.