He tirado sus escritos, he borrado su numero de teléfono al igual que sus fotos. He eliminado sus mensajes, incluso, ya no paso delante de su casa por miedo a encontrarle. He intentado borrar la forma de su cara y sus ojitos que se clavan como agujas en mi mente. También he intentado olvidar a qué sabe su boca y el sonido de su voz. Ni siquiera me acuerdo de su risa, ni de su prisa por darme un beso. Siento, que soy libre de todo. Nunca me había sentido tan completa, sin ti. Es la primera vez, en mucho tiempo, que no voy corriendo cada vez que suena el móvil, por si eres tú.